Sobre la causalidad ejemplar: los posibles y las ideas ejemplares

Jerónimo Bosch, El Bosco (1450-1516), “El jardín de las delicias”. El pintor pretende en todas sus obras ensayar mundos posibles, pero contando con el material desfigurado del mundo real.

Acerca de la existencia de una “naturaleza humana”, Jean Paul Sartre dijo que “no hay naturaleza humana, porque no hay un Dios que hubiera podido pensarla” (o proyectarla).

Todos los Maestros del Siglo de Oro se esforzaron por invertir lo que fue más tarde la propuesta de Sartre: porque hay un Dios inteligente, hay una idea proyectada por Él en el mundo a través de una creación, y esa idea proyectada y dotada de consistencia es justo la “naturaleza humana”.

De modo que la investigación de la “naturaleza humana” obliga no sólo al estudio empírico de los constitutivos de esa naturaleza, sino también invita a remontarse al estudio de las ideas ejemplares que fueron elegidas por Dios para darle existencia.

Una forma natural es determinada por otra mediante un influjo que, desde antiguo, fue llamado causalidad formal externa o ejemplar. La ejemplaridad fue en realidad, entre los autores del Siglo de Oro, la causalidad primera y fundamental; y ella es supuesta por los demás tipos de causalidad, especialmente la eficiente.

La causalidad ejemplar es adscrita a la posibilidad interna. En cambio, la causalidad eficiente concierne a la posibilidad externa y supone ya constituida la posibilidad interna o la estructura del ser que debía producirse.

Ciertamente la causa ejemplar no puede ejercer su influjo actual sin la causa eficiente. De modo que ésta es el complemento necesario de aquélla. Estas dos causalidades dependen entre sí y se preceden la una sobre la otra en dos distintas líneas intencionales: la causa ejemplar es anterior en la línea de la constitución de la esencia; mientras que la eficiente es primera en la línea de la realización.

Pero como la constitución funda la realización, puede decirse que la causa ejemplar es la primera o anterior en sentido absoluto.

Este es el planteamiento de la pequeña investigación que, a propósito de la constitución de la “naturaleza humana”, a continuación ofrezco: Sobre la causalidad ejemplar, los posibles y las ideas

1 Comment

  1. Sebastián Renna

    5 octubre, 2014 at 10:39 PM

    En mi caso es un tema pendiente, sólo puedo decir que estoy sumamente interesado como Católico en este trabajo que nos ofrece, pues, por lo menos aquí -Argentina-, las demás causalidades están clarísimas, pero sobre ésta, al momento de estudiarla se encuentra uno, al menos yo, con poco que escrutar, y, además, no genera una preocupación de orden académico, inclusive es muy poca la bibliografía que al menos yo he podido encontrar, pero es elemental.
    Y, habiendo leído sus artículos, y sabiendo de su calidad académica,
    es una muy buena oportunidad que quisiera aprovechar.

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