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Conciencia y representación: una introducción a Reinhold

Karl Leonhard Reinhold (1758-1826). Filósofo vienés. Su más conocida obra se titula: "Ensayo sobre una nueva teoría de la facultad de representación" (Jena, 1789)

Karl Leonhard Reinhold (1758-1826). Filósofo vienés. Su más conocida obra se titula: “Ensayo sobre una nueva teoría de la facultad de representación” (Jena, 1789)

El filósofo alemán Karl Leonhard Reinhold (s. XVIII-XIX) renovó muchos conceptos de Kant y, enseñando en la Universidad de Jena, introdujo el “principio de la conciencia” como punto fundamental de lo que llamó “Elementarphilosophie”. Dicho principio dio paso a la posterior filosofía del idealismo alemán, cuyos más destacados representantes salieron también de Jena (Fichte, Schelling, Hegel). En su segunda etapa enseñó en Kiel. Se relacionó con grandes figuras de la filosofía alemana. Y su esfuerzo por comprender la representación en la conciencia ha sido generalmente reconocido.

¿Qué significa recibir la tradición?

Anna Hyatt Huntington (1876–1973): “Los por­ta­do­res de la antor­cha”. Hermosa com­po­si­ción rea­li­zada en home­naje a la heren­cia de la civi­li­za­ción occi­den­tal. Se levanta en la Plaza de Ramón y Cajal de la Ciudad Universitaria de Madrid. El joven que monta a caba­llo tiene toda la vida por delante, y se inclina para reco­ger la antor­cha que le brinda un anciano exhausto: una gene­ra­ción ante­rior entrega (en tra­di­ción) la res­pon­sa­bi­li­dad a la gene­ra­ción posterior

Anna Hyatt Huntington (1876–1973): “Los por­ta­do­res de la antor­cha”. Hermosa com­po­si­ción rea­li­zada en home­naje a la heren­cia de la civi­li­za­ción occi­den­tal. Se levanta en la Plaza de Ramón y Cajal de la Ciudad Universitaria de Madrid. El joven que monta a caba­llo tiene toda la vida por delante, y se inclina para reco­ger la antor­cha que le brinda un anciano exhausto: una gene­ra­ción ante­rior entrega (en tra­di­ción) la res­pon­sa­bi­li­dad a la gene­ra­ción posterior

¿Qué significa, en general, recibir?

 

Que un cuerpo “reciba”, significa que sustenta, sostiene o contiene a otro. Que una persona reciba significa que “toma” lo que le dan o le envían; este tomar no suele ser pasivo; más bien consiste en “hacerse cargo” de lo que le dan o le envían. Unas veces se recibe algo aceptándolo, admitiéndolo o aprobándolo; otras veces, padeciendo el daño que otra persona le hace: recibir, en este caso es esperar o hacer frente a quien acomete, con ánimo y resolución de resistirle o rechazarle.

Por su constitución “abierta” y su índole “temporal”, el ser humano no sólo recibe, positiva o negativamente, de sus semejantes cosas en un instante actual; también recibe cosas de su anterior generación, en la relación pasado-presente: recibe no sólo la vida, sino la “forma de estar en la vida”, lo que se llama “la tradición”. Esta recepción está presidida, en su principio, por cierta necesidad; pero en su término, por la libertad. Y aquí ocurren dos cosas. Primera, yo no puedo elegir la vida inicial que se me otorga: tal es el destino de la “tradición fundante”. Segunda, sí puedo hacer sobre esa vida inicial modificaciones que hagan avanzar o retroceder su sentido inicial, en cuanto lo dado se hace “tradición consciente”. Dos aspectos que responden a la pregunta: “¿qué significa recibir en tradición?”. Continuar leyendo

El dictamen racional como ley natural: Siglo de Oro

Eastman Johnson (1824-1906), “Corriendo hacia la libertad”. Los esclavos fugitivos emprenden la búsqueda de su propia libertad, expresión de algo natural en el hombre.

Suárez y la contraposición entre naturaleza y ley natural

¿La naturaleza racional es, en cuanto naturaleza, una esencia o una ley? Una ley, habría dicho Vázquez. Una esencia, responde Suárez. No fueron pocos los que, finalizando el siglo XVI, se dieron cuenta de los problemas que una propuesta de Vázquez acarreaba. Fue Francisco Suárez (†1617), el que más extensamente se ocupó de Vázquez en su tratado De legibus (1612). Suárez no quiso desaprovechar aquella radical afirma­ción de sumisión ontológica de lo legal a lo natural, para hacer notar su patente inexactitud. Advierte el pensador granadino que la misma naturaleza racional es como tal una esencia y no una ley: pero la naturaleza no manda, ni muestra la bondad o malicia moral, ni dirige o ilumina, ni tiene otro efecto al­guno de ley; en realidad, la naturaleza no puede llamarse ley, a no ser metafórica­mente.

Suárez está convencido, frente a Vázquez, de que la sola naturaleza racional, que actuaría como medida o como fundamento de bondad moral, no es sufi­ciente para hacer ley, y, por tanto, ella no puede como tal llamarse conveniente­mente ley natural.

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La noción de “persona” en la tradición clásica

La palabra latina persona tiene su origen en el griego πρόσωπον y significa la máscara de actor y también el personaje teatral.

Persona y naturaleza: naturalismo, culturalismo, personalismo

Persona era, entre griegos y latinos, la máscara de actor y también el personaje teatral. La máscara oculta el rostro, pero detrás está el verdadero individuo de la especie humana, hombre o mujer, un supuesto inteligente a quien en el ámbito jurídico se le llamó “sujeto de derechos”. Con el tiempo persona ha pasado a significar ese individuo profundo de la especie humana. E incluso puede decirse que la persona está detrás de la personalidad, de la máscara o del aspecto que el hombre muestra: la personalidad no agota la persona.

En la actualidad, el concepto de “persona” se intenta separar, e incluso contraponer, al de “naturaleza”.

Se dice que el concepto de naturaleza humana está cargado de graves interro­gantes, derivados de la revisión que de él han hecho diferentes corrientes de pensa­miento. Podríamos aludir especialmente al naturalismo y al culturalismo. Continuar leyendo

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